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4 PODEROSOS ANTIOXIDANTES EN EL TRATAMIENTO DEL ALZHEIMER

El selenio es un oligoelemento, lo que indica que a pesar de ser un mineral indispensable, nuestro cuerpo no lo produce. Una mente nublada junto con problemas de memoria a corto  o largo plazo podría ser un signo de deficiencia de selenio. Haz click para continuar leyendo.

Al comienzo parece solo un poco de mala memoria-

Olvido de nombres de amigos o del lugar donde están las cosas.

Pero luego se olvidan los nombres de las personas cercanas, las direcciones hasta llegar a perderse o no saber dónde se está.

Comienzan la dificultad para concentrarse o aprender cosas nuevas.

Deterioro de habilidades sociales y de pensamiento que dificultan el funcionamiento independiente.

Señales claras del surgimiento de la Enfermedad de Alzheimer.

Esta patología produce un deterioro progresivo de las funciones intelectuales superiores.

Por lo general, comienza a partir de los 50 años de edad y tiene similar incidencia en hombres y mujeres.

Es la forma más frecuente de demencia, y concentra entre un 60% y un 70% de los casos.

A medida que la población mundial envejece, el número de personas que padece demencia se triplicará y pasará de 50 millones a 152 millones en 2050.

Cada 65 segundos una persona en Estados Unidos desarrolla la enfermedad.

Es la 6ta. Causa de muerte en ese país.

Entre los años 2000 y 2015, las muertes por la EA aumentaron un 123%.

ESTRÉS OXIDATIVO Y ENFERMEDAD DE ALZHEIMER

Los seres humanos necesitan oxígeno para producir energía y llevar adelante muchos procesos fisiológicos.

Sin embargo, cuando el nivel de oxígeno en las células es muy alto, pasa a ser nocivo.

Esto debido a la formación de especies reactivas generadas durante su oxidación, denominadas radicales libres.

Para contrarrestar el efecto nocivo de esos radicales libres, la célula cuenta con mecanismos capaces de remover los derivados tóxicos del oxígeno.

Estos mecanismos de defensa son conocidos como sistema antioxidante.

Es el encargado de mantener el equilibrio de las reacciones de óxido reducción y sobrevivencia celular.

En el organismo existe un equilibrio entre los radicales libres y los sistemas de defensa antioxidante.

Pero cuando este se descompensa, se desencadena un estrés oxidativo.

La consecuencia del estrés oxidativo es el daño celular por la oxidación a macromoléculas como proteínas, lípidos y ácido desoxirribonucleico.

El estrés oxidativo es considerado un componente fundamental de diversas patologías humanas.

Diversas investigaciones han permitido concluir que el estrés oxidativo, a partir del cual se producen los radicales libres, está involucrado en el origen de ciertas enfermedades degenerativas.

En la enfermedad de Alzheimer se ha encontrado daño oxidativo incluso en etapas tempranas de la enfermedad.

Esto indica que los radicales libres están relacionados con su etiología.

“Los pacientes con esta enfermedad en fase leve-moderada ya presentan un estrés oxidativo superior que el grupo control”.

Esta es la conclusión de un estudio realizado en la Universidad Católica San Antonio, en Murcia, España.

En esta enfermedad se produce una atrofia cerebral progresiva, bilateral y difusa.

Ocurre la lesión y posterior destrucción de la neurona cerebral, en relación con la aparición de depósitos insolubles extracelulares denominadas placas amiloides.

Este daño celular en la enfermedad de Alzheimer es el resultado de la oxidación en las lipoproteínas del sistema nervioso central.

Estas sustancias son responsables de mantener las funciones cerebrales como el transporte lipídico intercelular, la homeostasis del colesterol y reparación de daños en la membrana.

ANTIOXIDANTES EN EL TRATAMIENTO DE LA ENFERMEDAD DE ALZHEIMER

Los avances en el estudio de los radicales libres, estrés oxidativo y su participación en el desarrollo de enfermedades, han permitido identificar sus mecanismos de acción.

También se han identificado moléculas con capacidad de inhibir o modular los efectos del estrés oxidativo en la célula.

Es por ello que la ingesta de antioxidantes puede prevenir o disminuir el deterioro celular y funcional del organismo, generado por el exceso de estrés oxidativo.

Los nutrientes con gran contenido fenólico son potentes antioxidantes y de vital importancia, debido a que podrían prevenir la progresión del Alzheimer, una enfermedad crónico-degenerativa.

A continuación presentamos 3 de los antioxidantes más importantes en el tratamiento de la enfermedad de Alzheimer:

CURCUMINA

Se recomienda por sus propiedades antioxidantes y antiinflamatorias.

Su ingesta puede frenar la progresión de la enfermedad de Alzheimer.

Investigaciones realizadas han concluido que la curcumina resulta efectiva en inhibir la formación de las placas de amiloides en el cerebro.

El bajo peso molecular de la cúrcuma y su estructura polar permiten a la curcumina traspasar la barrera hematoencefálica y unirse a los beta amiloides.

Estas son las proteínas anormales que se forman en el cerebro de las personas que padecen Alzheimer.

Por otro lado las potentes propiedades antiflamatorios y antioxidantes de la cúrcuma alivian los síntomas del Alzheimer causados por altos niveles de inflamación en el cerebro y una oxidación excesiva.

SEMILLAS DE UVA

Desde hace tiempo se habla de los efectos saludables de las semillas de uva.

Esto gracias a que contienen resveratrol, un compuesto antioxidante que se halla de forma natural en ellas.

El extracto de semilla de uva podría ayudar a restaurar la memoria en los ancianos y a mejorar su capacidad cognitiva y lógica.

Previamente se había observado que el resveratrol puede reducir la patología de tipo Alzheimer en cultivos celulares y en roedores.

Sin embargo, no se habían hallado los mecanismos moleculares que podían demostrarlo.

Ahora, una investigación dirigida desde el Instituto de Investigaciones Biomédicas de Barcelona (IIBB), ha hallado los mecanismos moleculares que demuestran la efectividad del resveratrol en la reducción de la patología del Alzheimer.

Según sus autores, el trabajo, “demuestra que el resveratrol potencia los mecanismos protectores que degradan las proteínas anormales”.

Este experimento se realizó  con ratones transgénicos de Alzheimer.

Los científicos añadieron resveratrol a la dieta de dos grupos de roedores, un grupo de control y otro con patología de Alzheimer.

En ambos casos, se observó una respuesta mejorada en el aprendizaje.

En el caso de los afectados de Alzheimer, se vio un efecto de protección contra la pérdida de memoria y contra la patología.

Los investigadores destacan que con la ingesta de resveratrol es posible adquirir una cierta “resiliencia cerebral” contra futuras patologías neurodegenerativas.

HOJAS DE OLIVO

El extracto de las hojas de olivo es un ingrediente clave en la protección del deterioro cognitivo.

Su consumo protege la memoria y las habilidades para aprender.

Al mismo tiempo, reduce la formación de las placas beta amiloide y los enredos neurofibrilares de la proteína tau en el cerebro, carácterísticos de la Enfermedad de Alzheimer.

Estas afirmaciones son realizadas por un equipo de investigadores de la universidad de Temple.

De acuerdo con los resultados de la investigación, el aceite de oliva reduce la inflamación en el cerebro.

Además activa un proceso conocido como autofagia, el proceso mediante el cual las células rompen y eliminan los residuos y las toxinas.

Entre ellos los más nocivos son las placas beta amiloide y los enredos de las proteínas tau.

Según los investigadores, una reducción en la autofagia marca el comienzo de la enfermedad de Alzheimer.

Las células cerebrales de ratones alimentados con dietas enriquecidas con extracto de oliva tienen niveles más altos de autofagia con la consecuente reducción de los niveles de las placas amiloide y las tau.

Las proteínas tau son las responsables de esos ovillos o enredos neurofibrilares.

Se sospecha que ellos contribuyen a la disfunción de las células neuronales en el cerebro y que llevan a la pérdida de la memoria, característicos del Alzheimer.

Comparados con los animales con una dieta común, las células neuronales de los primeros mostraron un incremento dramático en la activación de la autofagia con la consecuente disminución en los niveles de placas amiloide y de la tau.

Otro importante hallazgo de esta investigación es que las sinapsis estaban preservadas en las células de los animales que habían consumido cantidades extra del aceite de oliva.

Al final de la investigación, los ratones que habían recibido la dieta enriquecida con el aceite mostraron un mejor comportamiento cuando se sometieron a pruebas para evaluar la memoria de trabajo, la memoria espacial y las capacidades de aprendizaje.

ROMERO

Diversos estudios han demostrado que esta planta favorece la memoria.

Esto es debido a su alto contenido de ácido carnósico, sustancia que tiene propiedades neuroprotectoras, ideales para prevenir esta enfermedad degenerativa.

El perfil polifenólico del romero se caracteriza por la presencia de potentes antioxidantes como el ácido carnósico, carnosol, ácido rosmarínico y hesperidina, como componentes principales.

Son estas características estructurales, las que le conceden al romero sus propiedades antioxidantes y antiinflamatorias.

Estos mismos mecanismos también parecen estar involucrados en el potencial efecto terapéutico de esta planta en el tratamiento de la Enfermedad de Alzheimer

El papel de aceite esencial de romero en la aromaterapia como un agente que promueve la claridad mental fue validado por el estudio de Moss, Cook, Wesnes y Duckett (2003)

Los resultados señalan que la inhalación de aceite esencial de romero mejoró de forma significativa, el rendimiento de la calidad general de la memoria y la memoria secundaria de los participantes del estudio.

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ZIMAX. Una poderosa fórmula antioxidante elaborada a base de curcumina, semillas de uva, hojas de olivo y romero.

Ellos atrapan a los radicales libres y otras sustancias que dañan a las membranas celulares, a las organelas y a las macromoléculas, generando estrés oxidativo, responsable del origen de la enfermedad de Alzheimer.

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