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ENFERMEDADES VIRALES. ¿QUIÉN POSEE MEJOR RESPUESTA INMUNOLOGICA…? ¿MUJERES U HOMBRES?

Crecen las investigaciones sobre cómo nuestro organismo se defiende ante enfermedades. En especial desde que apareció la infección por el SARS-CoV-2 (Covid-19).

Lo más interesante: han habido estudios relacionados con la variante del fenotipo masculino y femenino. Es decir, si desde el punto de vista biológico, hombres o mujeres tienen mayor probabilidad de infección. Vale decir que los resultados arrojan diferencias entre sexos bastante significativas.

Primero que todo, las tasas de contagio del Covid son similares entre hombres y mujeres. Pero, quienes tienen menos posibilidades de complicaciones, menos posibilidades de ingresar a UCI (Unidad de cuidados intensivos) y, por consiguiente, de muerte, son las mujeres.

Así se evidencia en los reportes 2021 de The Sex, Gender and Covid-19 Project.

Diferencias clínicas a nivel de género en casos de Covid-19

En este post descubrirás porque el hombre tiene una menor expectativa de sobrevivencia en relación a todo tipo de enfermedad viral, ya sea Covid o no. Y qué hacer para mejorar el sistema inmune en ambos sexos.

Biología humana vs enfermedades infecciosas virales

A nivel genético, los cromosomas X-X (Mujer) y X-Y (Hombres) presentan diferencias estructurales. Esto se ha logrado evidenciar de forma más contundente los dos últimos años.

En el pasado, tan solo insinuar que los hombres podrían tener alguna especie de desventaja sobre las mujeres, incluso en la forma de respuesta del sistema inmune ante las enfermedades virales, era controvertido y quizás inconcebible.

Pero a día de hoy, se trata de una realidad demostrada. Así las cosas, los científicos han podido esclarecer lo siguiente:

  • La presencia de dos cromosomas X refuerza las funciones del sistema inmune, incluso si uno de estos estuviera inactivo.[1]
  • El cromosoma X posee genes reguladores del tipo inmunitario que son capaces de disminuir la carga viral del agente patógeno. Esto, a su vez, disminuye los procesos inflamatorios.[2]
  • Cierto tipo de linfocito T (específicamente, el CD4) se expresa en mayor cantidad en aquellas personas con dos cromosomas X. Además, tiene una mejor capacidad de respuesta ante la presencia de virus en el organismo.[3]
  • Hay mayor número de anticuerpos en personas con dos cromosomas X. Incluso su respuesta innata es de acción más rápida.[4]

Estudios hechos por la microbióloga Klen, de la Escuela de Salud Pública de Johns Hopkins Bloomberg (2016), demuestran que incluso la respuesta adaptativa es menor en hombres que en mujeres.[5]

¿Por qué existe una diferencia  inmunológica basada en los cromosomas?

Esta es la pregunta que constantemente se formulan los científicos e inmunólogos. Quizás la respuesta se relacione al tipo de hormonas sexuales que secreta el hombre y que varían en la mujer.

Recordemos que la carga hormonal en el hombre se basa más que nada en testosterona. En la mujer, en cambio, se basa estrógenos y progesterona.[6] La relación entre estas hormonas y nuestro sistema inmune radica en que las células inmunológicas poseen receptores para estas hormonas. En especial, para las hormonas femeninas, lo que aumenta la respuesta en presencia de un virus.[7]

Esta diferencia inmunológica hormonal se respalda en el hecho de que la mujer, cuando entra en la menopausia, es más propensa a sufrir de enfermedades virales. Recordemos que sus niveles hormonales disminuyen.[8]

Declive del sistema inmune en hombres

Los hombres a partir de los 63 años de edad presentan un declive en su sistema inmune. Esto se debe a que hay un incremento de la actividad pro-inflamatoria, en tanto se debilita la inmunidad del tipo adaptativa.[9]

La inmunidad adaptativa representa la segunda línea de defensa de nuestro organismo contra enfermedades, en especial las de tipo viral. El organismo envía células especializadas como las llamadas “Natural Killer” (Asesinas Naturales) y macrófagos. Con la edad, estas células disminuyen en número, así como las células de la memoria. De allí que el cuerpo quede desprotegido.[10]

Un hecho contradictorio y a llamativo: se pudiera pensar que la primera en sufrir cambios en el sistema inmune es la mujer (por el evidente cese en sus hormonas sexuales). Sin embargo, en ellas, estos cambios se manifiestan a los 68 años de edad en promedio.[11]

En otras palabras, las personas con dos cromosomas X tienen la ventaja etaria, aunque aún faltan estudios que lo respalden. Lo que podemos atrevernos a decir: en ese cromosoma X, específicamente en su expresión genética (asociado a hormonas sexuales femeninas) se podría establecer pautas para futuros tratamientos virales.

Inmunidad vírica elevada en mujeres, pero trae sus desventajas.

Un hecho bastante curioso es que, aunque las mujeres poseen una mejor capacidad de respuesta para todo tipo de infección viral, es más propensa que los hombres a enfermedades de tipo inmunitario. Lupus eritematoso, esclerosis múltiple, artritis reumatoide, entre otras.[12]

Hombres o mujeres deben reforzar y potenciar su sistema inmunológico.

Como hemos podido leer, el componente genético juega un papel fundamental en las funciones celulares de nuestro sistema inmunitario. Pero no es la ecuación completa; los factores externos tienen un rol fundamental.

Las funciones de cada órgano en nuestro cuerpo dependen de cómo nos alimentamos. Similar a como sucede con los músculos: el que más entrena, más fuerza posee. Así mismo ocurre con el sistema inmune.

  • No es igual el sistema inmunitario de una persona que realiza ejercicio del que pasa horas frente a un computador.
  • No es igual una alimentación balanceada, rica en oligoelementos, vitaminas y antioxidantes, que aquella con azúcares, alimentos procesados o desbalance nutricional.

Nuestro cuerpo debe ser un ambiente propicio para el desarrollo celular. Todo en pro de nuestro bienestar y sistema inmunológico.

Por un lado, hacer ejercicio regular tiene un efecto estimulante del sistema inmunológico. Sirve, especialmente, como medida preventiva del Covid-19 y otras enfermedades víricas, como lo señalan los más recientes estudios.[13]

Por otro lado, debemos consolidar hábitos alimenticios saludables. Los nutrientes pueden afectar directa o indirectamente a las células inmunitarias (provocando cambios en su función), o pueden ejercer efectos a través de cambios en la microbiota intestinal. [14]

También se recomienda la suplementación con vitaminas esenciales para el sistema inmune. Bien es sabido que la Vitamina D, en conjunto con la C, potencia la proliferación de las células inmunitarias. Asimismo, el consumo de calcio y magnesio mejora nuestra salud ósea. Y el uso de omega 3 y 6 mejora nuestra actividad cardiovascular.[15]

Sin duda, el sistema inmune es un complejo de entramadas líneas celulares que apenas estamos conociendo. A pesar de todo, es clave consolidar un estilo de vida saludable para lograr una mayor calidad de vida. Tanto hombre como mujeres.

Referencias:

[1]Zandman-Goddard G, Peeva E, Shoenfeld Y. Gender and autoimmunity. Autoimmun Rev. 2007 Jun;6(6):366-72. doi: 10.1016/j.autrev.2006.10.001. Epub 2006 Nov 13. PMID: 17537382.

[2]McClelland EE, Smith JM. Gender specific differences in the immune response to infection. Arch Immunol Ther Exp (Warsz). 2011 Jun;59(3):203-13. doi: 10.1007/s00005-011-0124-3. Epub 2011 Mar 26. PMID: 21442309.

[3]Brodin, P., & Davis, M. M. (2017). Human immune system variation. Nature reviews. Immunology17(1), 21–29. https://doi.org/10.1038/nri.2016.125

[4]Meester, I., Manilla-Muñoz, E., León-Cachón, R., Paniagua-Frausto, G. A., Carrión-Alvarez, D., Ruiz-Rodríguez, C. O., Rodríguez-Rangel, X., & García-Martínez, J. M. (2020). SeXY chromosomes and the immune system: reflections after a comparative study. Biology of sex differences11(1), 3. https://doi.org/10.1186/s13293-019-0278-y

[5] Klein, S. L., & Flanagan, K. L. (2016). Sex differences in immune responses. Nature reviews. Immunology16(10), 626–638. https://doi.org/10.1038/nri.2016.90

[6]Bouman A, Heineman MJ, Faas MM. Sex hormones and the immune response in humans. Hum Reprod Update. 2005 Jul-Aug;11(4):411-23. doi: 10.1093/humupd/dmi008. Epub 2005 Apr 7. PMID: 15817524.

[7]Syrett, C. M., & Anguera, M. C. (2019). When the balance is broken: X-linked gene dosage from two X chromosomes and female-biased autoimmunity. Journal of leukocyte biology106(4), 919–932. https://doi.org/10.1002/JLB.6RI0319-094R

[8]Gameiro CM, Romão F, Castelo-Branco C. Menopause and aging: changes in the immune system–a review. Maturitas. 2010 Dec;67(4):316-20. doi: 10.1016/j.maturitas.2010.08.003. Epub 2010 Sep 1. PMID: 20813470.

[9]Fuentes E, Fuentes M, Alarcón M, Palomo I. Immune System Dysfunction in the Elderly. An Acad Bras Cienc. 2017 Jan-Mar;89(1):285-299. doi: 10.1590/0001-3765201720160487. PMID: 28423084.

[10]Weiskopf D, Weinberger B, Grubeck-Loebenstein B. The aging of the immune system. Transpl Int. 2009 Nov;22(11):1041-50. doi: 10.1111/j.1432-2277.2009.00927.x. Epub 2009 Jul 16. PMID: 19624493.

[11]Pfister G, Savino W. Can the immune system still be efficient in the elderly? An immunological and immunoendocrine therapeutic perspective. Neuroimmunomodulation. 2008;15(4-6):351-64. doi: 10.1159/000156477. Epub 2008 Nov 26. PMID: 19047811

[12]Magyari M. Gender differences in multiple sclerosis epidemiology and treatment response. Dan Med J. 2016 Mar;63(3):B5212. PMID: 26931196.

[13] da Silveira, M. P., da Silva Fagundes, K. K., Bizuti, M. R., Starck, É., Rossi, R. C., & de Resende E Silva, D. T. (2021). Physical exercise as a tool to help the immune system against COVID-19: an integrative review of the current literature. Clinical and experimental medicine21(1), 15–28. https://doi.org/10.1007/s10238-020-00650-3

[14]Childs, C. E., Calder, P. C., & Miles, E. A. (2019). Diet and Immune Function. Nutrients11(8), 1933. https://doi.org/10.3390/nu11081933

[15]Maggini S, Pierre A, Calder PC. Immune Function and Micronutrient Requirements Change over the Life Course. Nutrients. 2018 Oct 17;10(10):1531. doi: 10.3390/nu10101531. PMID: 30336639; PMCID: PMC6212925.

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