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POR QUÉ LA VITAMINA D3 AYUDA A MANTENER TUS DEFENSAS NATURALES

En el mundo científico, especialmente en la rama inmunológica, se realizan avances para mejorar nuestro sistema inmune: un complejo grupo de líneas celulares que nos protege contra infecciones.

Imagina una campaña militar que tiene soldados de primera, segunda, tercera línea, y que en los casos más graves se activa la caballería pesada. De igual forma sucede en nuestro cuerpo; los linfocitos T se encargan de eliminar virus y bacterias, pero si estos fallan entran en función otro tipo de células aún más especializadas.

Es aquí cuando resulta crucial buscar mecanismos o alternativas para mantener el sistema de defensas activo y potente. Si este se debilita o decae, podríamos perder la batalla contra un sinfín de enfermedades.

LA VITAMINA D ACTIVA POTENCIA EL SISTEMA INMUNE GRACIAS A LA ACTIVACIÓN DE SUS “CÉLULAS ASESINAS”

El sistema inmune cuenta con una serie de células defensivas llamadas linfocitos, o mejor: “células asesinas”. Estos se dividen en linfocitos T, linfocitos B y células NK. Pues bien, estas líneas de defensa poseen receptores para la Vitamina D3 (estudio). En otras palabras, la presencia de este nutriente en las cantidades adecuadas es clave para cumplir su rol protector.

La Vitamina D3,

  • Activa las funciones de los tres tipos de linfocitos mediante la diferenciación celular a partir de su progenitor linfoide
  • Interviene en la regulación de niveles de células asesinas (linfocitos T, B y células NK)
  • Mejora la respuesta innata y la adquirida del sistema inmune
  • Eleva la producción de mediadores que facilita la comunicación entre las células dendríticas y los linfocitos T (estudio).

LA VITAMINA D3 Y SU RELACIÓN OTRAS CÉLULAS DEFENSORAS

Otra línea de defensas pertenece a los macrófagos y células dendríticas. La Vitamina D3 favorece la comunicación entre estas y linfocitos.

No solo eso, también es responsable de regular la actividad del resto del “ejército” que conforma el sistema inmunológico. Por ejemplo, contribuye en la diferenciación celular de monocito a macrófago, una célula aún más especializada (estudio).

El macrófago se encarga de la fagocitosis, mecanismo para ingerir las partículas toxicas de ciertos microorganismos (bacterias o virus). De esta manera, se suprime su capacidad de producir procesos infecciosos.

La vitamina D3 también interviene en la quimiotaxis; es decir, en la movilización del virus o la bacteria hacia los macrófagos para que sean fagocitados (estudio).

VITAMINA D3 Y AUTOINMUNIDAD

La Vitamina D3 disminuye el riesgo de padecer enfermedades autoinmunes. Entiéndase por autoinmunidad cuando nuestro propio ejército de defensa ataca nuestros órganos y células sanas. Es decir, nos ve como un enemigo.

Un ejemplo de esto son enfermedades como el Lupus, Enfermedad celíaca, Vasculitis, artritis reumatoide, entre muchas otras más.

¿CUÁNTA VITAMINA D3 NECESITAMOS?

Una pregunta clave, ya que tanto una deficiencia o una ingesta elevada de vitamina D3 para nuestro cuerpo puede resultar perjudicial. En este caso debe prevalecer un equilibrio para que nuestro pequeño ejército de células se mantenga vigilante.

Cada ser humano es un ser independiente y los casos deben individualizarse a pesar de que existan estándares genéricos. Según el portal Mayo Clinic, el requerimiento diario debe estar entre 400UI (Unidades Internacionales) para los niños, 600UI para el adulto, y una persona mayor de 70 años requeriría 800UI. Siendo el límite hasta 1.000UI.

Sin embargo, actualmente se debaten estos requerimientos. El Dr. Robert Heaney, un experto endocrinólogo y Director de Investigación de la publicación GrassrootsHealth, asevera que, para optimizar el sistema inmune (sobre todo en casos de deficiencia), se debe consumir hasta 10 veces la dosis recomendada. Aunque su uso en altas dosis no causa trastornos de toxicidad significativos, debe tenerse precaución.

¿SON NECESARIOS LOS SUPLEMENTOS DE VITAMINA D3?

Los expertos recalcan que, aunque la vitamina D se encuentran en determinados alimentos tales como pescados, mariscos, champiñones, queso, yogurt, yema del huevo y aguacate, es difícil obtener las dosis requeridas basándose únicamente en la alimentación. Recordemos que el aporte por alimento de Vitamina D es sólo del 20%. Además, el tipo de cocción puede influir en la capacidad de absorber los nutrientes (estudio). 

El 80% restante se sintetiza gracias a la exposición al sol. No obstante, hay que evitar prácticas de bronceado inadecuadas que pueden causar daños irreparables (estudio). Es esencial usar un buen protector solar, aún si este proviene que absorbamos la vitamina D.

De allí la necesidad de suplementarse, en especial en invierno. Vale la pena resaltar que a medida que pasan los años se deteriora la capacidad de síntesis de vitamina D3 a través del sol, reduciéndose a un 50%. Por otro lado, las personas con exceso de grasa corporal y trastornos gastrointestinales presentan deficiencias en la captación de Vitamina D3, por lo que la suplementación es prácticamente obligatoria (estudio).

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