Cuidate

TU ESTADO DE ANIMO SE DECIDE EN EL INTESTINO… Y EN SU MICROBIOTA

¿Crees en las “mariposas en el estómago” como signo del enamoramiento? ¡Tranquilo!, no estás tan loco como parece. La ciencia respalda esta creencia popular, aunque con algunas precisiones. Una de ellas es que muchas de nuestras emociones NO ocurren en el estómago, sino en el intestino.

Cuidar la salud gastrointestinal significa cuidar nuestra salud física… y mental. En el intestino ocurre una interacción bien interesante entre genes, emociones y microbiota.[1]

Todo esto lo podemos analizar (y respaldar) desde el punto de vista médico y científico.

La estrecha unión entre intestino y cerebro

Pensemos en el simple hábito de comer. La sensación de satisfacción luego de una buena comida ocurre por la activación del sistema de recompensas “dopaminérgico.” [2] Aquí entra la microbiota intestinal, encargada de regular las emociones que nos pueden despertar los alimentos.

Es decir, podemos comer por instinto. Pero, a su vez, esta actividad nos brinda sensaciones agradables (gracias a los trillones de bacterias que habitan en el intestino).

Se reitera el dicho: “uno de los placeres de la vida es comer”.

El “Estado Intestinal”

Farmer, Randall y Aziz (2014)[3] propusieron hablar del “Estado Intestinal” en lugar del Estado Mental. Esto debido a la estrecha relación de los trastornos funcionales del intestino con el estado de ánimo de los seres humanos.

Evidenciaron que el estrés y la ansiedad son factores claves para la función de la microbiota intestinal. Además, reiteraron que el intestino y sus componentes influyen en el comportamiento cerebral superior[4].

Cuando se presentan desórdenes en la dieta es posible percibir cambios en los estados de ánimo. Recuerda que las bacterias en tu intestino producen cerca del 95% de serotonina[5], la tan llamada “hormona de la felicidad”.

Así las cosas, las personas que no están bien alimentadas son más propensas a la irritabilidad. ¡Piénsalo la próxima vez que te saltes una comida!

Relación microbiota-intestino-hígado-cerebro

Alejémonos del estado de ánimo por un momento.

La microbiota también afecta otros aspectos de salud. Un mal balance puede incidir en la aparición de enfermedades como colon irritable, enfermedad inflamatoria intestinal, dispepsia funcional, enfermedad del hígado graso no alcohólico, cirrosis, entre otras.[6]

Basados en esto, los profesionales de la medicina están desarrollando nuevas formas de tratar enfermedades a través de la dieta. Más ahora que comprenden mejor la relación microbiota-intestino-hígado-cerebro[7].

Diabetes mellitus

Considerada como uno de los mayores problemas de salud pública del mundo. Además, la ciencia ha demostrado que “la microbiota intestinal está estrechamente asociada con el inicio y la progresión de la diabetes mellitus”[8].

Dicho esto, un desbalance en la composición de la microbiota, provocado por malos hábitos alimenticios u otros factores, tendría una incidencia en el desarrollo de esta enfermedad. Ese desbalance se conoce médicamente como disbiosis.

Parkinson

Extraño pero cierto. Recientes investigaciones en la relación intestino-cerebro señalan que los cambios en la microbiota inciden en el desarrollo y progresión del Parkinson[9].

Ahora, los profesionales en medicina reflexionan sobre nuevas e innovadoras estrategias terapéuticas basadas en microbiota. Así se tratarían las alteraciones gastrointestinales y, posiblemente, los síntomas motores del Parkinson[10].

Alzheimer

Incluso la microbiota periodontal, es decir, en nuestra boca, tiene una importancia en la prevención y el desarrollo de ciertas enfermedades como al Alzheimer.

Por lo menos, así quedó demostrado con el estudio de Noble y colaboradores (2014). El estudio hizo seguimiento a 219 sujetos durante cinco años. Se concluyó que los niveles séricos de inmunoglobulina G para la microbiota periodontal están asociados con el riesgo de desarrollar enfermedad de Alzheimer[11].

Aunque el anterior estudio se analizó con base en la presencia de una enfermedad bucal como la periodontitis, sirve para demostrar que la microbiota es más importante para nuestra salud de lo que pensamos.

El poder olvidado de la microbiota

Los millones de bacterias que viven en nuestro sistema gastrointestinal tienen un poder no calculado hasta ahora. A través del sistema inmunológico (70% del cual está en el intestino) pueden enviar señales al cerebro e influir en el comportamiento humano[12].

Si existe una relación bilateral entre la microbiota y estado de ánimo… entonces, para mantener una salud mental e intestinal fuerte, es indispensable mantener una dieta balanceada.

He allí el secreto para una adultez plena. Una dieta basada en prebióticos, probióticos, fibras, y otros alimentos para un óptimo balance microbiano. 

Referencias

[1] Pedersen, A. F., Ingeman, M. L., & Vedsted, P. (2018). Empathy, burn-out and the use of gut feeling: a cross-sectional survey of Danish general practitioners. BMJ open8(2), e020007. https://doi.org/10.1136/bmjopen-2017-020007

[2] ídem

[3] Farmer, A. D., Randall, H. A., & Aziz, Q. (2014). It’s a gut feeling: how the gut microbiota affects the state of mind. The Journal of physiology, 592(14), 2981–2988. https://doi.org/10.1113/jphysiol.2013.270389

[4] ídem

[5] Banskota, S., Ghia, J. E., & Khan, W. I. (2019). Serotonin in the gut: Blessing or a curse. Biochimie161, 56–64. https://doi.org/10.1016/j.biochi.2018.06.008

[6] Ding, J. H., Jin, Z., Yang, X. X., Lou, J., Shan, W. X., Hu, Y. X., Du, Q., Liao, Q. S., Xie, R., & Xu, J. Y. (2020). Role of gut microbiota via the gut-liver-brain axis in digestive diseases. World journal of gastroenterology, 26(40), 6141–6162. https://doi.org/10.3748/wjg.v26.i40.6141

[7] ídem

[8] Li, B. Y., Xu, X. Y., Gan, R. Y., Sun, Q. C., Meng, J. M., Shang, A., Mao, Q. Q., & Li, H. B. (2019). Targeting Gut Microbiota for the Prevention and Management of Diabetes Mellitus by Dietary Natural Products. Foods (Basel, Switzerland), 8(10), 440. https://doi.org/10.3390/foods8100440

[9] Lorente-Picón, M., & Laguna, A. (2021). New Avenues for Parkinson’s Disease Therapeutics: Disease-Modifying Strategies Based on the Gut Microbiota. Biomolecules, 11(3), 433. https://doi.org/10.3390/biom11030433

[10] ídem

[11] Noble, J. M., Scarmeas, N., Celenti, R. S., Elkind, M. S., Wright, C. B., Schupf, N., & Papapanou, P. N. (2014). Serum IgG antibody levels to periodontal microbiota are associated with incident Alzheimer disease. PloS one, 9(12), e114959. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0114959

[12] Kelly, J. R., Minuto, C., Cryan, J. F., Clarke, G., & Dinan, T. G. (2017). Cross Talk: The Microbiota and Neurodevelopmental Disorders. Frontiers in neuroscience, 11, 490. https://doi.org/10.3389/fnins.2017.00490

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *